Malnutrición y Obesidad –Un fantasma recorre Latinoamérica: la epidemia de obesidad. No es una exageración literaria, sino la cruda descripción de una realidad que afecta a más de 100 millones de personas en la región. Lo que antes era un problema asociado a los países de altos ingresos se ha instalado con fuerza en nuestros territorios, convirtiéndose en la crisis de salud pública más apremiante del siglo XXI.
Sin embargo, hablar solo de obesidad sería contar una verdad a medias. El verdadero desafío que enfrentamos es el fenómeno conocido como malnutrición y obesidad, una paradoja que permite que ambas condiciones convivan en un mismo país, en una misma comunidad e incluso en un mismo hogar. Mientras millones aún luchan contra el hambre y la desnutrición crónica, una oleada de sobrepeso avanza, impulsada por entornos alimentarios que favorecen lo ultraprocesado por encima de lo nutritivo.
Comprender la relación entre la malnutrición y la obesidad es el primer paso para desentrañar las causas profundas de esta crisis. El propósito de este artículo es analizar las raíces estructurales de esta paradoja y, sobre todo, proponer soluciones concretas y basadas en evidencia para revertir una realidad que condiciona el presente y el futuro de millones de latinoamericanos. Abordar la malnutrición y la obesidad de manera integral no es solo una necesidad sanitaria, sino también un imperativo de equidad y justicia social.
La Paradoja Latinoamericana: La doble carga de la malnutrición
La Realidad
El fenómeno conocido como la “doble carga de la malnutrición” es quizás la expresión más cruel de la inequidad en América Latina. Se estima que, a nivel global, los costos de esta crisis podrían alcanzar los USD 3 billones anuales para 2030 si no se toman medidas . En países como El Salvador, el impacto es devastador: la malnutrición y obesidad le cuestan al país más de 2.500 millones de dólares, casi una décima parte de su PIB, en gastos de salud y pérdida de productividad .
La región ha pasado de lidiar con enfermedades infecciosas y desnutrición a enfrentar una epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles. Según la CAF, cerca del 60% de los adultos en América Latina tienen sobrepeso u obesidad, un incremento de hasta el 30% en la última década . Paradójicamente, en países como Honduras, la desnutrición crónica afecta al 23% de los niños menores de 5 años, mientras la obesidad escala sin control entre la población adulta
Sugerencias para Solucionarlo
Para romper este ciclo, los expertos coinciden en que es necesario intervenir en los primeros años de vida. Esto implica:
Fortalecer los programas de alimentación escolar, asegurando que no solo cubran calorías, sino que también proporcionen una nutrición de calidad que prevenga tanto la desnutrición como el futuro sobrepeso .
Proteger la lactancia materna y regular agresivamente la publicidad de sucedáneos y productos ultraprocesados dirigidos a la infancia, sentando las bases para una relación saludable con la comida desde el inicio .
El Entorno Obesogénico: Cuando lo malo es más fácil y barato
La Realidad
¿Por qué es tan difícil comer bien en Latinoamérica? La respuesta está en el “entorno obesogénico” que nos rodea. Con la llegada de los supermercados y las grandes cadenas de suministro, los pequeños almacenes de verduras y pescaderías han ido cerrando, siendo reemplazados por pasillos enteros dominados por productos altamente procesados, ricos en azúcares y grasas, pero pobres en nutrientes . Este ambiente prevalece con fuerza en los barrios de bajo nivel socioeconómico, tanto en zonas urbanas como rurales, convirtiéndose en el principal determinante del desbalance calórico .
El resultado es una población atrapada entre la mecanización de los trabajos y el aumento del uso de vehículos, que disminuyen el gasto energético, y una oferta alimentaria que satisface el apetito a menor costo y esfuerzo que una dieta saludable .
Sugerencias para Solucionarlo
Modificar este entorno requiere políticas públicas valientes y con respaldo científico:
Impuestos saludables: La experiencia mexicana con el impuesto a las bebidas azucaradas ha demostrado ser efectiva, reduciendo su consumo, especialmente en hogares de bajos ingresos .
Regular la publicidad: Es fundamental implementar regulaciones estrictas que limiten la publicidad de alimentos chatarra dirigida a niños, tal como se está haciendo en países como Chile y Perú, para disminuir la presión comercial sobre los más vulnerables .
Urbanismo para la salud: Crear y mantener espacios públicos seguros para la actividad física, como parques y ciclovías, especialmente en barrios marginados, para combatir el sedentarismo
Obesidad y Pobreza: La inequidad que se come
La Realidad
Desterremos el mito de que la obesidad es un problema de ricos o de falta de voluntad. En Latinoamérica, la obesidad es un marcador de pobreza. En México, por ejemplo, 4 de cada 10 adultos viven con obesidad, con cifras más altas en mujeres y en grupos de mediana edad, justo en la etapa productiva de sus vidas . La falta de acceso a alimentos saludables, sumada al estrés y a entornos de baja calidad, convierte a los más pobres en los más afectados. La malnutrición y obesidad se convierten así en un mecanismo más de reproducción de la desigualdad.
Sugerencias para Solucionarlo
Abordar la inequidad es central para resolver la crisis:
Subsidios a lo saludable: Así como se subsidian otros productos de primera necesidad, se deben implementar políticas que abaraten el costo de frutas, verduras y legumbres para hacerlas accesibles a toda la población .
Apoyo a pequeños productores: Fortalecer las cadenas de valor de la agricultura familiar y local, vinculando a pequeños productores con los mercados urbanos para ofrecer alternativas frescas y culturalmente apropiadas frente a los ultraprocesado
Mirando al Futuro: Innovación y tecnología contra la balanza
Llegamos a un punto de inflexión. Si bien las políticas de prevención y modificación del entorno son la base, la ciencia y la tecnología están abriendo frentes de batalla completamente nuevos que ofrecen una perspectiva esperanzadora para quienes ya viven con obesidad.
El año 2026 marca un hito en el tratamiento de esta enfermedad. Tras años de dominio de las inyecciones semanales, estamos ante el resurgimiento de la biotecnología aplicada a la obesidad . Las principales farmacéuticas globales, como Novo Nordisk y Eli Lilly, están lanzando al mercado las primeras cápsulas tragables de agonistas de GLP-1 . Estos fármacos orales, que pueden inducir pérdidas de peso de entre el 12% y el 16%, representan una ventaja crucial para millones de pacientes reacios a las agujas: la comodidad .
Pero el cambio no es solo de formato. La llegada de estos nuevos competidores promete reducir los precios en un mercado dominado por tratamientos costosos. La eventual aparición de genéricos y biosimilares en los próximos años podría multiplicar la disponibilidad y permitir que los sistemas de salud pública de Latinoamérica negocien compras a gran escala, haciendo accesibles terapias antes inalcanzables .
Sin embargo, la innovación trae consigo nuevos dilemas éticos y de política pública. El debate ya no es si estos medicamentos funcionan, sino quién debe pagarlos. En México, por ejemplo, mientras que menos de una cuarta parte de los adultos tiene un peso saludable, las aseguradoras privadas suelen cubrir los GLP-1 solo para la diabetes, excluyendo su uso para la obesidad por miedo al impacto en las primas . La evidencia sugiere que, aunque el costo inicial es alto, a mediano plazo el gasto se revierte al prevenir infartos, diabetes y otras complicaciones. Es decir, hay que verlo como una inversión y no como un gasto .
La palabra clave aquí es focalización. No se trata de dar estos fármacos a todos, sino de definir con rigor clínico a quién, durante cuánto tiempo y con qué acompañamiento. Esto implica:
Diseñar esquemas de financiamiento inteligente en el sector público, priorizando a subgrupos de alto riesgo, como las personas con obesidad y enfermedad cardiovascular establecida .
Combinar el fármaco con el estilo de vida. Los mejores resultados se obtienen cuando el tratamiento médico va de la mano de un programa robusto de manejo de hábitos, de psicología y de actividad física. La píldora no reemplaza el cambio; lo facilita.
Regular con firmeza el mercado emergente de falsificaciones y “productos milagro” que imitan a estos fármacos, protegiendo a la población de riesgos graves para la salud .
El futuro que vislumbramos es el de una convergencia entre la prevención poblacional y la medicina de precisión. Mientras se sigue luchando por entornos más saludables, la tecnología nos dota de herramientas poderosas para tratar la enfermedad allí donde ya está instalada
🌎 Panorama General de Sudamérica
La obesidad y el sobrepeso son problemas de salud que afectan a muchos países de Sudamérica. A continuación, se presentan datos sobre los índices en la región:
El fenómeno conocido como la "doble carga de la malnutrición" no solo persiste, sino que se ha agudizado. En Chile, por ejemplo, mientras la obesidad adulta alcanza el 34,4% de la población, posicionando al país como el segundo de la OCDE con la mayor prevalencia, la desnutrición y el riesgo de desnutrición aún afectan a más del 6% de los estudiantes, especialmente en las zonas más vulnerables. Esta convivencia entre el exceso y el defecto es la expresión más cruel de la inequidad.
Factores contribuyentes: La adopción de estilos de vida poco saludables, como una alimentación desequilibrada y la falta de actividad física, es un factor clave en la obesidad y el sobrepeso en Sudamérica. Además, la urbanización, la disponibilidad de alimentos procesados y el sedentarismo han contribuido al aumento de estos problemas de salud.
Impacto en la salud pública: La alta prevalencia de obesidad y sobrepeso en Sudamérica conlleva consecuencias significativas para la salud pública. Estos problemas están asociados con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como la diabetes, las enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer, lo que supone una carga considerable para los sistemas de atención médica.
Obesidad en Argentina
Argentina se ha posicionado en 2026 como el país con la mayor tasa de obesidad masculina de Latinoamérica y el Caribe, con un 26,7% de los hombres adultos afectados por esta condición, según el último informe de la FAO y la OPS. Las proyecciones de la industria indican que para 2026, la prevalencia de sobrepeso en adultos alcanzará el 66,7%, consolidando una tendencia al alza que no se ha podido revertir desde 1980.
Los especialistas advierten que la malnutrición y la obesidad en Argentina golpean con mayor fuerza a los niveles socioeconómicos más bajos, donde el acceso a alimentos frescos es limitado y el consumo de ultraprocesados es elevado.
Datos clave para 2026:
- Obesidad en hombres: Argentina lidera la región con un 26,7% de hombres adultos con obesidad, la cifra más alta de Latinoamérica y el Caribe.
- Prevalencia de sobrepeso en adultos: Se espera que el 66,7% de la población adulta argentina presente sobrepeso para 2026, un aumento constante respecto a años anteriores.
- Población infantil y adolescente: La situación es crítica en menores: el 41,1% de los niños y adolescentes entre 5 y 17 años presentan sobrepeso u obesidad (20,7% sobrepeso y 20,4% obesidad), lo que coloca a Argentina con la tasa de obesidad infantil más alta de la región.
- Factores de riesgo: El 60% de los adultos argentinos ya tiene sobrepeso según datos oficiales, y los grupos de menores ingresos son los más afectados, ya que su alimentación se basa mayoritariamente en productos de baja calidad nutricional.
La obesidad en México forma parte de los problemas más graves de salud pública. Según el Instituto Nacional de Salud Pública de ese país, se ha declarado una emergencia sanitaria debido a su alta prevalencia, pues desde 1999 los casos no han disminuido. Hasta 2016, el 72,5% de los adultos presentaba sobrepeso y obesidad, siendo más comunes entre los habitantes de zonas rurales y entre las mujeres en etapa reproductiva.
Por su parte, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2018 revela que el grupo etario de 30 a 59 años es el que presenta los mayores niveles de obesidad: 35% en hombres y 46% en mujeres.
Principales causas: La dieta (bajo consumo de verduras, frutas y leguminosas, y elevado consumo de bebidas azucaradas y alimentos ricos en grasas, harinas o ultraprocesados), el incremento de la violencia y otros contextos sociales que generan una menor actividad física y elevados costos de los alimentos más saludables, una tendencia que se ha agudizado en los últimos años.
Obesidad en mujeres
Las mujeres mexicanas en edad reproductiva y en zonas rurales presentan las tasas más elevadas de obesidad, lo que representa un desafío adicional para la salud materno-infantil.
Proyecciones a 2026
Se espera que para este año, el país alcance el 63,4% de prevalencia de sobrepeso en adultos, escalando posiciones en el ranking mundial.
Actualmente, en Colombia, la prevalencia de personas con exceso de peso es del 56,4%, por lo que se pueden considerar el sobrepeso y la obesidad como un problema de salud pública en el país.
Datos por grupos poblacionales (ENSIN 2015):
- Primera infancia: Mayor prevalencia en niños (7,5%) que en niñas (5,1%). En zona rural, pasó del 4,6% (2010) al 6,6% (2015).
- Gestantes: El exceso de peso alcanzó el 40%.
- Niños de 5 a 12 años: Afecta a dos de cada diez (24,4%). Mayor prevalencia en niños sin pertenencia étnica, afrodescendientes y en niveles socioeconómicos altos.
- Adolescentes: Aumentó del 15,5% (2010) al 17,9% (2015). Mayor proporción en mujeres (21,1%).
- Adultos: Incremento de 10,6 puntos porcentuales entre 2005 (45,9%) y 2015 (56,5%), más alto en mujeres.
- Obesidad abdominal: Afecta al 59,6% de las mujeres y al 39,3% de los hombres.
Las cifras son contundentes: el 70% de los adultos en Perú tiene sobrepeso u obesidad y el 60% de los casos de la enfermedad afecta a personas mayores de 15 años. Las causales son similares a las de otros países de ingresos medianos: habitar en áreas rurales, falta de consumo de alimentos frescos (frutas, verduras) o de métodos de cocción que, en apariencia, sean más simples y con menor uso de grasas.
“Se recomienda a la población valorar los productos naturales, reducir el consumo de alimentos procesados y aumentar la actividad física en todas las etapas de la vida”, expresó el nutricionista Henry Trujillo del INS al diario El Peruano.
De acuerdo con el informe del INS, las áreas del país con mayor número de personas afectadas por obesidad son:
- Tacna: 36,5%
- Ica: 31,9%
- Moquegua: 31,7%
- Madre de Dios: 29,3%
- Región Lima: 28,8%
- Provincia Constitucional del Callao: 26,8%
Las proyecciones indican que un 67,1% de la población adulta podría tener sobrepeso, consolidando a Chile como uno de los países con mayor índice de masa corporal elevado del mundo, con un 83% de adultos en esta condición y un 42% con obesidad según estimaciones de la Federación Mundial de la Obesidad.
Este escenario posiciona a Chile como el segundo país de la OCDE con mayor prevalencia de obesidad adulta, solo superado por México.
En enero de 2026, el Ministerio de Salud de Brasil presentó los datos más recientes del sistema de vigilancia Vigitel, correspondientes a 2024, ofreciendo la fotografía más actualizada de la epidemia en el país. Las cifras confirman la gravedad de la situación:
- Exceso de peso: Seis de cada diez adultos brasileños (61,4%) tienen exceso de peso, una cifra que se ha mantenido en niveles alarmantemente altos y que supera ampliamente los objetivos gubernamentales.
- Obesidad: La obesidad en adultos alcanzó el 24,3% de la población en 2023, más del doble del 11,8% registrado en 2006. Esto representa un crecimiento del 118% en 18 años.
- Proyecciones incumplidas: El gobierno federal se había fijado como meta en su Plan de Acción Estratégica detener el crecimiento de la obesidad y mantenerla por debajo del 20% para 2030. Con los datos actuales, el país ya superó ese umbral, lo que confirma que la trayectoria es mucho más adversa de lo proyectado.
Perfil de los afectados
Las tasas de obesidad se concentran en la población de mediana edad; el grupo de 35 a 44 años es el más afectado, con una prevalencia que supera el 27%. Esto demuestra que el derecho a la información y a la salud no es un lujo, sino una necesidad de equidad.
Avances y retrocesos en hábitos
- Aspectos positivos: El consumo frecuente de refrescos y bebidas azucaradas cayó significativamente, pasando del 30,9% en 2007 al 14,9% en 2023, un logro atribuible a las políticas de impuestos y etiquetado.
- Aspectos negativos: El consumo de alimentos ultraprocesados en general (snacks, galletas, fideos instantáneos) aumentó del 18,4% en 2018 al 20,1% en 2023, justo en los grupos etarios donde más crece el exceso de peso.
- Estancamiento: El consumo regular de frutas y verduras se mantiene estancado en torno al 31% de la población, muy por debajo de las recomendaciones de la Guía Alimentaria para la Población Brasileña.
Sugerencias para solucionarlo
En respuesta a este panorama, el gobierno brasileño lanzó en enero de 2026 la estrategia nacional "Viva Mais Brasil". Esta iniciativa representa un esfuerzo integral para articular las políticas de salud con el objetivo de mejorar la calidad de vida y frenar el avance de las enfermedades crónicas.
Pilares de la estrategia:
- Inversión histórica: Destinación de R$ 340 millones a políticas de promoción de la actividad física y la salud.
- Fortalecimiento del programa "Academia da Saúde": Inversión de R$ 40 millones para reactivar y ampliar espacios públicos con equipos y profesionales de salud.
- Enfoque en Atención Primaria: Fortalecimiento del acompañamiento de enfermedades crónicas con un fondo de hasta R$ 1.500 millones para municipios que cumplan metas de calidad.
- Compromisos multisectoriales: 10 compromisos que abarcan alimentación saludable, actividad física, reducción del consumo de tabaco y alcohol, salud digital y prácticas integrativas.
- Expansión de infraestructura: Construcción de 2.600 nuevas Unidades Básicas de Salud y 800 unidades odontológicas móviles a través del Nuevo PAC.
Este enfoque integral de Brasil, que combina la regulación del entorno con la inversión en infraestructura de promoción de la salud y el fortalecimiento de la atención primaria, se presenta como uno de los modelos más completos de la región para abordar la compleja crisis de la malnutrición y obesidad.
Conclusión
La epidemia de malnutrición y obesidad en Latinoamérica es un problema sistémico que no se resolverá con soluciones mágicas ni con la simple fuerza de voluntad individual. Requiere un enfoque integral que va desde regular el entorno alimentario y educar desde la infancia, hasta incorporar con equidad las innovaciones tecnológicas que la ciencia pone a nuestra disposición.
La buena noticia es que sabemos qué hacer. Tenemos la evidencia, las políticas probadas y, cada vez más, las herramientas médicas. El fantasma que recorre Latinoamérica puede ser exorcizado si la sociedad civil, los gobiernos y el sector de la salud trabajan juntos para que la próxima generación herede un futuro con menos peso, pero con mucha más salud y justicia



